Are You Sure It’s Not Dead Relatives?   

Toltec Life Objectives: Ancestors

Ancestors who die with issues – karmic debts, blood level crimes, a bad death, a curse, and so forth – leave those issues in the blood and we, the living, experience these issues in similar ways, even when we aren’t guilty of anything ourselves. The debt, the marker, whatever it is, is coded into our blood. DNA research, genetics, proves this, so we’re not talking about faith or religious beliefs. We’re talking about science and dynamic spirituality.

This explains in part why the toltec way includes attention to the ancestors as a major life objective, something that needs to be worked with, on the path of life. This attention to the blood is in the mission of each and every warrior, no matter who or whatever else she might be. It comes with the program, as they say.  Ancestors is the subject of the fifth and the last of the five major life objectives/directions. Emancipation, Equiibrium, Experience, Death and today, Ancestors. We come to Earth within a bloodline, one of the millions of bloodlines now living on Earth. The bloodline holds vital information on everyone in it, both dead and alive. Some of that information/genetics helps, evolves in a positive fashion; however, some of those genes can choke our Earth walk.

While our physical ancestors are gone, everything they did in their life is written in those of us here now.

I think our ancestors knew more about this than we, as a modern society, know today. When’s the last time you considered your ancestors in dealing with certain issues, or weird events, or peculiar changes? We’re not taught to consider that, for the most part, but luckily there’s much more available now on the evolving science of epigenetics – ways to express our genetics in the best possible way, therapeutically, medically even.  Of course, the spiritual side of the coin is always there, as well.  

Combine some of that science with the spiritual honoring of the ancestors and the healing of the blood, and you now have a functional approach to your genetics and your ancestors.  Spirituality and science holding hands!

We agree with our ancestors that purifying the blood is, indeed, a mission that falls to each of us. Honoring our ancestors from time to time, wishing them well, working on some of those negative issues, as we try to make art of life, just makes sense.

MAKE ART

¿Será Un Pariente Muerto Lo Que Esta Molestando?   

Objetivos de La Vida Tolteca: Los Ancestros

Los antepasados que mueren con asuntos abiertos – por ejemplo, deudas kármicas, crímenes a nivel de sangre, una mala muerte, una maldición y así –  dejan esos problemas, asuntos, por decir, en la sangre; y después,  nosotros los vivos, experimentamos esos problemas de manera similar, incluso cuando no somos culpables de nada nosotros mismos. La deuda, el marcador, sea lo que sea, está codificado en nuestra sangre.  

La investigación del ADN, la genética, lo demuestra bien, o sea, no estamos hablando de fe o creencias religiosas. Estamos hablando de la ciencia y la espiritualidad dinámica.

Esto explica en parte por qué el camino tolteca incluye la atención a los antepasados como un objetivo crítico, algo con lo que hay que tratar en el camino de la vida. Esta atención a la sangre se incluye en la misión de todos y cada uno de los guerreros toltecas. Los Ancestros forma el quinto y el último de los cinco objetivos de la vida tolteca.  Emancipación, Equilibrio, Experiencia, Muerte y hoy, Ancestros.

Venimos a la Tierra dentro de un linaje de sangre, uno de los millones de linajes de sangre que ahora viven sobre la Tierra. Un linaje de sangre contiene información vital sobre todos dentro el linaje, tanto vivos como muertos. Parte de esa información genética ayuda, evoluciona de manera positiva en nuestras vidas; sin embargo, a la vez, algunos de esos genes pueden asfixiar nuestro caminar por la Tierra.

Si bien nuestros antepasados físicos han partido, todo lo que hicieron está escrito dentro nosotros, los vivos.

Creo que nuestros antepasados sabían más sobre esto que nosotros, como sociedad moderna, sabemos hoy. ¿Cuándo fue la última vez que consideraste a tus antepasados al tratar con ciertos problemas, o eventos extraños, o cambios peculiares? No se nos enseña a considerar eso, pero afortunadamente ahora hay mucho más disponible en la ciencia de la evolución, la epigenética: formas de expresar nuestra genética de la mejor manera posible, terapéuticamente, hasta médicamente.

Combina algo de esa ciencia con el honor espiritual de los antepasados y tendrás un enfoque funcional para usar bien tu genética y honrar a tus ancestros. ¡Espiritualidad y ciencia tomados de la mano!

Estamos de acuerdo con nuestros antepasados en que purificar la sangre es, de hecho, una misión que recae en cada uno de nosotros. Honrar a nuestros antepasados de vez en cuando, desearles lo mejor, trabajar en algunos de esos temas negativos, mientras tratamos de hacer arte de la vida, simplemente tiene sentido para una buena vida.

HACER ARTE

Día de los Muertos

Cuento Actual

El Día de los Muertos es una observación religiosa bastante importante para nuestra cultura y para nuestro altar, pero la precisa verdad es que nuestra atención a los antepasados y la realidad de la muerte energiza el altar y nuestra vida con curación, protección, bendición y enseñanza.

La ceremonia y celebración del Día de los Muertos, 1 y 2 de noviembre, es de lo mas antiguo de nuestra historia. Además, es una ceremonia dinámica, viva, con sentido actual y contemporáneo.  No es fiesta, aunque algo se celebra, tampoco es una superstición, pero como estas leyendo esto, ya lo sabes.

Los orígenes genealógicos mexicanos de la ceremonia son antiguos y, de alguna manera, se conectan con todas las poblaciones indígenas de México. Por supuesto, hay ceremonia y ritual para los muertos en todo el mundo. 

La ceremonia tradicional, en la cual participamos, va toda la noche, comenzando el 1 de noviembre por la noche y pasando el amanecer de la mañana siguiente, el 2 de noviembre. Nuestra primera experiencia… 

Quetzalcoatl

Hace muchos años ya, un amigo me dijo que habían convertido su cobertizo a un Santuario, un altar, para celebrar el Día de Los Muertos. Aproveché la oportunidad, pero no podía imaginar como ese cobertizo se volviera santo.

Cuando abrí la puerta, la masa de flores doradas y ámbar se apoderó de mis sentidos. De pared a pared, colores y olores que seducen con cosquillas y emoción, tanto a los muertos como a los vivos.

La presencia de ancestros llena una habitación; se apoderan de un espacio, especialmente cuando son convocados y bienvenidos. Los Jefes nos indican que usemos diademas y que prepararemos nuestras “armas”, o sea, nuestras sonajas y campanas. El humo sale y sube desde tres sahumadores – quemadores aztecasatendidos y aplicados por tres danzantes mujeres.  

Escuchamos el tambor tronco-de-árbol, el Huehuetl, una marca de nuestra tradición, desde el fondo de la habitación.  Siguen las cuatro llamadas de la Concha del mar. Los Jefes nos dan la bienvenida y nos platican la agenda. Habrán dos eventos principales: la comunión con los muertos, por supuesto, y la realización del Ollin.

Se puede hablar volúmenes sobre el Ollin, otra piedra angular en nuestras tradiciones. Ollin (o-lin)es uno de los nombres del mes de 20 días, del calendario azteca/maya. Simplemente traducido simboliza el Don del Movimiento. Para nosotros es una aceleración, una iluminación: un movimiento curativo.

Buenas palabras y canciones, junto con el encendido ceremonial de unas 20 velas y veladoras, abren la devoción de la noche. Llos jefes eligen un hombre y una mujer, de entre los participantes, para “bajar el Ollin.”

El reloj marca 10:30 PM del 1 de noviembre. Mientras se desarrolla esta parte de la devoción, un danzante recoge los nombres de los recientes muertos, de cada participante. Nos piden que nos guardemos principalmente a familiares y amigos que habían fallecido en los últimos cinco años, más o menos. Claro, habría excepciones a esas reglas.

Abundantes artículos de comida, bebida, tabaco e imágenes de los muertos están por todo el altar rodeados de colores más fuertes y vivos, múltiples cráneos, en todas las formas y tamaños, y veladoras mexicanas que representan a los santos y los dioses. Estas son las ofrendas que traemos a nuestros muertos, algo que compartiremos con ellos cuando termine la ceremonia.

Los novios elegidos para bajar el Ollin están en el suelo sentados juntos a una tabla cuadrada, centrada, frente al altar. Están rodeados de cestas de flores doradas, rojas y blancas en tallos cortos. Las ramas y las hojas se agrupan cuidadosamente junto a las flores. A medida que una nueva ronda de canto y humo se marcha, la pareja comienza, flor por flor, ¡bajando el Ollin!

Un danzante se pone de pie con la lista de nuestros difuntos. Ella comienza a leer un nombre de difunto, alto y claro; lee un nombre por cada verso del canto. Teniendo en cuenta que había 40 personas allí, cada una con algunos nombres, cantamos bastante coros, hasta las 2:30 AM.  

Era difícil ver al Ollin, ya que éramos muchos en varios estados de oración, observación y participación. Algunos piden permiso para fotografiar el Ollin, y a veces se les niega, a veces se les permite. Yo, por ejemplo, no compartiría una foto de un Ollin real públicamente. Es algo extremadamente sagrado. Ya siento que he dicho de mas sobre una ceremonia que muchos de mis antepasados murieron para proteger.El Ollin ahoraqueda bajado, puesto, nuestra oración por las comunidades de vivos y muertos está establecida – en piedra de flor.

Durante nuestro descanso, charlamos sobre el pasado, el futuro y el momento, conscientes de nuestros muertos quienes son parte de nuestra conversación. Si bien solo éramos 40 vivos, con la presencia de nuestros muertos, nos sentíamos cientos.

La Concha nos convoca – cuatro llamadas estridentes, agudos. A medida que todos nos movemos hacia nuestros lugares, el Huehuetl, canta las corazonadas de la Tierra y empiezan las sonajas su acompañamiento.  

El Jefe le pide a un participante que nos guíe en el primer canto para el “levantamiento del Ollin”, o sea, la siguiente mitad de la noche.

Para cada canción el líder canta un verso, el grupo lo repite, y así.  Después de la primera canción, los Jefes eligen a otro hombre y otra mujer para “levantar al Ollin.”

Ahora son las 3:30 AM. Dos palos de escoba, tres pies de largo, y una bola de hilo se colocan frente a la pareja. A medida que el humo, canto, sonaja y tambor continúan, la pareja comienza, lentamente, deliberadamente y al ritmo del canto, atando las flores, artísticamente, sobre los palos de escoba.  

Cuando los Jefes me piden que dirigiera una canción, digo: “El es Dios”, una expresión tradicional, aceptando el cargo. Son las 5:35 AM. Salgo de mi nerviosismo cantando la primera estrofa, como si supiera lo que estaba haciendo.

Sigo cantando, y mientras el grupo responde a mi estrofa con el coro, respiro, descanso la garganta y siento mi entorno espiritual. Uno pensaría que a estas alturas ya estaría acostumbrado, pero cuando uno siente la presencia de ese mundo, siempre es un momento muy singular dentro nuestra existencia, incluso ahora, unos 30 años después.

Mi canción termina a las 5:59 AM. En ese momento, más de la mitad de los palos de escoba están cubiertos de flores naranjas, amarillas y blancas, y la siguiente canción mueve la ceremonia hacia adelante.

Cuando cada Flor está levantada, los Jefes comienzan el final de la ceremonia. Se cantan canciones especiales, se hacen reconocimientos de gratitud a los patrocinadores, ayudantes, ancianos y jefes, y luego, empiezan las limpias.

A medida que el canto y el humo, el tambor y la sonaja se mueven en su ritmo, los Ancianos, Jefes y los demás experimentan esos pases de Flor para curarse, limpiarse y refrescarse. Incluso las personas que no pudieron asistir a la ceremonia se presentan para “las limpias.”

Después de las limpias comemos, bebemos y disfrutamos de las Ofrendas con nuestros Muertos. ¿De qué otra manera puede probar la molleja o el tabaco, excepto a través de su hogar en nuestra sangre? En mis primeros años tomaba un trago o dos de tequila para despertar. Más tarde, la salud y la gravedad me hicieron buscar proteínas y frutas para compartir con los muertos. Las perspectivas bailan bastantito el Día de los Muertos.

Creemos que cualquier atención mental y espiritual que podemos ofrecer a nuestros antepasados es siempre importante, pero hoy en día, aún más. Le agradecemos por cualquier pensamiento, acción o inspiración que experimentes, y esperamos que lo comparta. Simplemente haga clic a continuación …

HACER ARTE

Day of the Dead

The Real Thing

The Day of the Dead is our primary religious observation of the year, but more to the point, our attention to ancestors and the reality of death energizes the altar and our life: in healing, protection, blessing and teaching.

The ceremony and celebration of Día de los Muertos, November 1 & 2 is a major cultural event, ageless and alive. And while some celebration occurs, it’s no party. Nor is it a superstition, but I imagine, since you’re reading this, you might know that already.

The Mexican genealogical origins of the ceremony are ancient and, in some way, connect to all indigenous populations of Mexico. Of course, there is ceremony on behalf of the dead all over the world.  

The traditional ceremony we’ve been privileged to participate with goes all night, starting November 1 in the evening and going past dawn the next morning, November 2. Our first experience…   

Quetzalcoatl

Many years ago, a friend told me they’d converted their shed to a Santuario, an altar, to celebrate Día de Los Muertos. I jumped at the opportunity but couldn’t imagine that shed turned holy.

When I opened that door the mass of gold and amber flowers took over my senses. Wall to wall, color and odors that tickle and entice both the dead and the living.

The presence of ancestors fills a room, takes over a space, especially when they are summoned and welcomed. The Jefes motioned us to wear headbands and get our “weapons,” our rattles, ready. The Smoke poured from three Sahumadores – Aztec burners – attended and applied by three female Dancers.

We hear the waist high, tree trunk Drum, the Huehuetl, a mark of our tradition, start up from the back of the room behind us, then we hear the Concha, the sea-shell-calling. The Chiefs, Jefes, welcome us and give us an idea of the agenda. There’d be two main events: communing with the Dead, of course, and performing the Ollin.

Volumes can be written and sung about the Ollin, another keystone in our traditions. Ollin is one of the 20 Day Names in the Aztec/Mayan Calendar. Simply translated it symbolizes the Gift of Movement. For us it is a quickening, an enlightening; a healing movement to be sure.

Good words and good songs comprise the beginning, along with the ceremonial lighting of 20 or so candles. The Jefes choose a man and a woman, from the participants to “lower the Ollin.”

It’s about 10:30 PM Nov 1 and while this part of the worship unfolds, another Dancer collects the names of the recent dead from each participant. He asks us to keep mostly to relatives and friends who had passed in the last five years or so. Of course, there’d be many exceptions to those rules.

Plentiful items of food, drink, tobacco, sweets and pictures of the Dead are all over the altar surrounded by more strong, breathing colors, multiples of skulls, in all shapes and sizes, and tall glass Mexican candles representing Deities and Saints. These are the offerings we bring to our dead, something we’ll share with them when the ceremony ends.

The couple chosen to lower the Ollin are on the floor seated by a square board centered in front of the altar. They are surrounded by baskets of gold, red and white flowers on short stems. Branches and leaves are bundled neatly next to the flowers. As a new round of Song and Smoke kicks up, the couple begins, flower by flower, lowering the Ollin!

A Dancer stands up holding the list of our departed. She begins reading one name of the deceased at a time, loud and clear. She reads one name per verse of song. Considering there were 40 people there, each offering a few names, we sang, rattled, drummed and prayed quite a few songs, until 2:30 AM.

It was hard to see the Ollin, since there were so many of us in various states of prayer, observation and participation. Some ask permission to photograph the Ollin, which is at times denied, at times permitted. I, for instance, won’t share a picture of an actual Day of the Dead Ollin, publicly. I already feel like I’ve said enough about a ceremony that many of my ancestors died to protect.

The Ollin is now lowered, our prayer for the communities of the living and dead is set.

During our break, we chat about the past and the future in the moment, aware that our ancestors are part of our conversation. While there were only 40 of us, with the presence of our dead, we felt like hundreds.

The Conch, Concha, summons us – four loud shell calls. As the People move about into their places, the Huehuetl, begins its version of Mother Earth’s Heartsong, and we all move into place. The Jefe asks a participant to lead us in the first song in the “raising of the Ollin,” the next half of the night.

For each song the leader sings a verse, the group repeats it, and we do it again. After the first song the Jefes choose another man and woman to “raise the Ollin.”

It’s now 3:30AM. Two cut broom sticks, three feet long, and a ball of thread are set in front of the couple. As the smoke, song, rattle and drum continue, the couple begins, very slowly, deliberately and in rhythm with the singing, tying the flowers, artfully, on the former plain broomsticks.

When the Jefes asked me to lead a song, I say, “El es Dios,”a traditional expression with a story of its own, and notice the time is 5:35AM. I got through my nervousness by belting out the first stanza, as if I knew what I was doing.

I sing, and while the group answers my stanza with the chorus, I catch my breath, clear my throat and sense my spiritual surroundings. You’d think by now I’d be used to it, but when one feels the presence of that world so clearly, it is always a most singular moment in one’s existence, even now, some 30 years later.

My song ends at 5:59AM. By that time over half the broomsticks are covered in orange, yellow and white flowers, and the next song moves it forward.

When every Flower is off the ground the Jefes begin the ending of the ceremony. Special songs are sung, acknowledgements of gratitude are made to sponsors, helpers, elders and chiefs, and then, the limpias begin.

As the song and smoke, drum and rattle move in their rhythm Elders, Jefes and others use those Flower Staffs to smudge, cleanse, refresh each one of us. Even the folks that couldn’t make the ceremony show up for this part.

After the limpias we eat, drink and enjoy the Offerings with our Dead. How else can they taste the sweetbread or the tobacco, except through their home in our blood? In my early years I’d go for a shot or two of Tequila to wake up. Later, health and gravity had me seeking protein and fruit to share with our ancestors. Perspectives dance on the Day of the Dead.

We believe that any mental, spiritual attention any of us give to our Ancestors is crucial, all the time, but nowadays, even more so. We thank you for any thoughts, deeds or inspirations you may experience, which we hope you’ll share. Just click below…

MAKE ART