Día de los Muertos

Cuento Actual

El Día de los Muertos es una observación religiosa bastante importante para nuestra cultura y para nuestro altar, pero la precisa verdad es que nuestra atención a los antepasados y la realidad de la muerte energiza el altar y nuestra vida con curación, protección, bendición y enseñanza.

La ceremonia y celebración del Día de los Muertos, 1 y 2 de noviembre, es de lo mas antiguo de nuestra historia. Además, es una ceremonia dinámica, viva, con sentido actual y contemporáneo.  No es fiesta, aunque algo se celebra, tampoco es una superstición, pero como estas leyendo esto, ya lo sabes.

Los orígenes genealógicos mexicanos de la ceremonia son antiguos y, de alguna manera, se conectan con todas las poblaciones indígenas de México. Por supuesto, hay ceremonia y ritual para los muertos en todo el mundo. 

La ceremonia tradicional, en la cual participamos, va toda la noche, comenzando el 1 de noviembre por la noche y pasando el amanecer de la mañana siguiente, el 2 de noviembre. Nuestra primera experiencia… 

Quetzalcoatl

Hace muchos años ya, un amigo me dijo que habían convertido su cobertizo a un Santuario, un altar, para celebrar el Día de Los Muertos. Aproveché la oportunidad, pero no podía imaginar como ese cobertizo se volviera santo.

Cuando abrí la puerta, la masa de flores doradas y ámbar se apoderó de mis sentidos. De pared a pared, colores y olores que seducen con cosquillas y emoción, tanto a los muertos como a los vivos.

La presencia de ancestros llena una habitación; se apoderan de un espacio, especialmente cuando son convocados y bienvenidos. Los Jefes nos indican que usemos diademas y que prepararemos nuestras “armas”, o sea, nuestras sonajas y campanas. El humo sale y sube desde tres sahumadores – quemadores aztecasatendidos y aplicados por tres danzantes mujeres.  

Escuchamos el tambor tronco-de-árbol, el Huehuetl, una marca de nuestra tradición, desde el fondo de la habitación.  Siguen las cuatro llamadas de la Concha del mar. Los Jefes nos dan la bienvenida y nos platican la agenda. Habrán dos eventos principales: la comunión con los muertos, por supuesto, y la realización del Ollin.

Se puede hablar volúmenes sobre el Ollin, otra piedra angular en nuestras tradiciones. Ollin (o-lin)es uno de los nombres del mes de 20 días, del calendario azteca/maya. Simplemente traducido simboliza el Don del Movimiento. Para nosotros es una aceleración, una iluminación: un movimiento curativo.

Buenas palabras y canciones, junto con el encendido ceremonial de unas 20 velas y veladoras, abren la devoción de la noche. Llos jefes eligen un hombre y una mujer, de entre los participantes, para “bajar el Ollin.”

El reloj marca 10:30 PM del 1 de noviembre. Mientras se desarrolla esta parte de la devoción, un danzante recoge los nombres de los recientes muertos, de cada participante. Nos piden que nos guardemos principalmente a familiares y amigos que habían fallecido en los últimos cinco años, más o menos. Claro, habría excepciones a esas reglas.

Abundantes artículos de comida, bebida, tabaco e imágenes de los muertos están por todo el altar rodeados de colores más fuertes y vivos, múltiples cráneos, en todas las formas y tamaños, y veladoras mexicanas que representan a los santos y los dioses. Estas son las ofrendas que traemos a nuestros muertos, algo que compartiremos con ellos cuando termine la ceremonia.

Los novios elegidos para bajar el Ollin están en el suelo sentados juntos a una tabla cuadrada, centrada, frente al altar. Están rodeados de cestas de flores doradas, rojas y blancas en tallos cortos. Las ramas y las hojas se agrupan cuidadosamente junto a las flores. A medida que una nueva ronda de canto y humo se marcha, la pareja comienza, flor por flor, ¡bajando el Ollin!

Un danzante se pone de pie con la lista de nuestros difuntos. Ella comienza a leer un nombre de difunto, alto y claro; lee un nombre por cada verso del canto. Teniendo en cuenta que había 40 personas allí, cada una con algunos nombres, cantamos bastante coros, hasta las 2:30 AM.  

Era difícil ver al Ollin, ya que éramos muchos en varios estados de oración, observación y participación. Algunos piden permiso para fotografiar el Ollin, y a veces se les niega, a veces se les permite. Yo, por ejemplo, no compartiría una foto de un Ollin real públicamente. Es algo extremadamente sagrado. Ya siento que he dicho de mas sobre una ceremonia que muchos de mis antepasados murieron para proteger.El Ollin ahoraqueda bajado, puesto, nuestra oración por las comunidades de vivos y muertos está establecida – en piedra de flor.

Durante nuestro descanso, charlamos sobre el pasado, el futuro y el momento, conscientes de nuestros muertos quienes son parte de nuestra conversación. Si bien solo éramos 40 vivos, con la presencia de nuestros muertos, nos sentíamos cientos.

La Concha nos convoca – cuatro llamadas estridentes, agudos. A medida que todos nos movemos hacia nuestros lugares, el Huehuetl, canta las corazonadas de la Tierra y empiezan las sonajas su acompañamiento.  

El Jefe le pide a un participante que nos guíe en el primer canto para el “levantamiento del Ollin”, o sea, la siguiente mitad de la noche.

Para cada canción el líder canta un verso, el grupo lo repite, y así.  Después de la primera canción, los Jefes eligen a otro hombre y otra mujer para “levantar al Ollin.”

Ahora son las 3:30 AM. Dos palos de escoba, tres pies de largo, y una bola de hilo se colocan frente a la pareja. A medida que el humo, canto, sonaja y tambor continúan, la pareja comienza, lentamente, deliberadamente y al ritmo del canto, atando las flores, artísticamente, sobre los palos de escoba.  

Cuando los Jefes me piden que dirigiera una canción, digo: “El es Dios”, una expresión tradicional, aceptando el cargo. Son las 5:35 AM. Salgo de mi nerviosismo cantando la primera estrofa, como si supiera lo que estaba haciendo.

Sigo cantando, y mientras el grupo responde a mi estrofa con el coro, respiro, descanso la garganta y siento mi entorno espiritual. Uno pensaría que a estas alturas ya estaría acostumbrado, pero cuando uno siente la presencia de ese mundo, siempre es un momento muy singular dentro nuestra existencia, incluso ahora, unos 30 años después.

Mi canción termina a las 5:59 AM. En ese momento, más de la mitad de los palos de escoba están cubiertos de flores naranjas, amarillas y blancas, y la siguiente canción mueve la ceremonia hacia adelante.

Cuando cada Flor está levantada, los Jefes comienzan el final de la ceremonia. Se cantan canciones especiales, se hacen reconocimientos de gratitud a los patrocinadores, ayudantes, ancianos y jefes, y luego, empiezan las limpias.

A medida que el canto y el humo, el tambor y la sonaja se mueven en su ritmo, los Ancianos, Jefes y los demás experimentan esos pases de Flor para curarse, limpiarse y refrescarse. Incluso las personas que no pudieron asistir a la ceremonia se presentan para “las limpias.”

Después de las limpias comemos, bebemos y disfrutamos de las Ofrendas con nuestros Muertos. ¿De qué otra manera puede probar la molleja o el tabaco, excepto a través de su hogar en nuestra sangre? En mis primeros años tomaba un trago o dos de tequila para despertar. Más tarde, la salud y la gravedad me hicieron buscar proteínas y frutas para compartir con los muertos. Las perspectivas bailan bastantito el Día de los Muertos.

Creemos que cualquier atención mental y espiritual que podemos ofrecer a nuestros antepasados es siempre importante, pero hoy en día, aún más. Le agradecemos por cualquier pensamiento, acción o inspiración que experimentes, y esperamos que lo comparta. Simplemente haga clic a continuación …

HACER ARTE

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